Nuestro Ciclismo merece empezar a Madurar

La novela que se armó este año en torno a las etapas de la Vuelta al Táchira, su inscripción o no en el calendario de la UCI fueron solo el abreboca de lo novel – por usar un término elegante – que se encuentra nuestro ciclismo, un estado del que pareciera no querer salir.

Probablemente muchos argumentaran que en un país sumergido en el caos es imposible hacer cosas de bien hechas. No les quitare la razón, pero habían cosas que no funcionaban bien hace 10 años, que no funcionaban hace 15 y hace 20 y nos quejábamos en ese entonces, no podemos asumir como regla que todo lo pasado fue mejor, el entorno si bien era más estable y propicio, no tuvo, como no lo tiene ahora, una visión a largo plazo.

El ciclismo venezolano es una suerte de Peter Pan, se niega a crecer, apela a la tradición y al regionalismo – como en el caso de la Vuelta al Táchira –, sobrevive por el amor que le tienen ex ciclistas convertidos hoy en dirigentes, entrenadores e incluso patrocinantes. Ilusión y pasión son dos herramientas necesarias para caminar y correr, pero de nada sirve si se avanza en la dirección equivocada.

En el editorial pasado escribía que la Federación Venezolana de Ciclismo quiere cambiar, en este 2019 debe demostrar con hechos lo que se ha planteado, la autogestión, comercialización de sus eventos, el crecimiento del ciclismo femenino, un calendario más nutrido y una selección nacional fortalecida son partes de las tareas que se ha puesto el ente que dirige Eliecer Rojas.

Seis equipos nacionales se presentaron al giro andino, cuatro de ellos pertenecen al estado Táchira, uno a Carabobo y otro al estado Miranda ¿y el resto del país? Si ampliamos el rango a las demás modalidades, ¿Cuantos estados tienen selecciones de ciclismo de montaña o bicicross? ¿Cuantas escuelas o equipos hacen vida? El panorama no es nada alentador.

El lado positivo está viniendo de marcas nuevas que están poniendo su grano de arena para impulsar eventos y equipos propios, KTM y Massi; otras consolidadas que no dejan de crecer como Ultrabikex-Specialized; Orbea con su equipo y sus eventos están animando a algunas que habían estado discretas como Santa Cruz.

Pero no es tarea de las marcas organizar y planificar, la dirección y sentido dependen de otros, las asociaciones en términos generales son demasiado tímidas y la creación de clubes nunca ha sido estimulada quizás por temor que esos clubes sean votos en contra al momento de las elecciones.

Lo cierto es que ya no podemos seguir perdiendo el tiempo discutiendo el número de etapas de una vuelta y año tras año esperando hasta último momento la inscripción ante la UCI, el problema central es otro ¿Cuál es la próxima carrera después de la Vuelta al Táchira? ¿Dónde competirán los equipos? ¿Hay agenda internacional?

El ciclismo no desaparecerá, pero depende de nosotros que crezca y empiece a actuar como gente grande.

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  • Nota:

    Los conceptos emitidos en este espacio, las ideas, opiniones e informaciones expresadas son de absoluta responsabilidad del columnista.

David Gil

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