El 2017 pasará a la historia como uno de los años más grises y complejos para el ciclismo venezolano, tanto dentro de nuestro país como fuera de nuestras fronteras.

Empezando por una Vuelta al Táchira de poco brillo internacional, cerrando con una Vuelta a Venezuela con poco más de media centena de participantes y un solo equipo extranjero. Campeonatos nacionales de pobrísima convocatoria en cada una de las modalidades y con el equipo de más tradición del país como lo es la Lotería del Táchira atravesando su crisis institucional más fuerte desde su nacimiento, pocas cosas positivas deja este año.

No se puede ser ajeno al enmarañado contexto país donde hacemos vida y los esfuerzos por llevar a cabo eventos han sido titánicos, pero en el debe y el haber los números tienen que ser rojos a pesar de los grandes esfuerzos individuales que han hecho Yonder Godoy, Yonathan Monsalve y Lilibeth Chacón por citar tres de los más relevantes de la temporada.

Es cierto que el ciclismo no es una isla en el medio del caos y que el entorno no es para nada alentador. No hace falta que terminen los Juegos Bolivarianos de Santa Marta para ya darse cuenta que estamos frente a la peor actuación de la historia. También es cierto que esa isla a la que denominamos ciclismo tampoco ha hecho los deberes de forma eficiente y la ministro-dependencia pasa factura cuando ese papá estado sencillamente funciona mal.

¿Qué porcentaje aporta la FVC, los entrenadores, atletas, familia, organizadores, asociaciones en un triunfo internacional? ¿Qué porcentaje influye en los fracasos? Es mentira, aunque tengan la cuota mayor en la sumatoria de responsabilidades que todo es culpa de la Federación, no compro el discurso de “Gracias a la FVC cuando gano”, pero tampoco compro “por culpa de ellos, perdí”. Pocos hacen mea culpa y sin un diagnostico sincero y objetivo, el remedio sencillamente será equivocado.

No obstante el año pareciera que terminará con buenas sensaciones, no en resultados deportivos, pero sin en el ánimo de organizadores y ciclistas en general, estos dos últimos meses han estado lleno de eventos, gente entrenando y se anunciaron los Juegos Nacionales juveniles luego de seis años de pausa. Se tendrá un buen cierre y ojala ese impulso se mantenga para abrir con nuevos bríos en el 2018, todos queremos un ciclismo saludable, apliquemos la cura y sigamos pedaleando.

No queda de otra

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  • Nota:

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David Gil

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