El Ciclista detrás del Ciclismo

Puede durar 10 segundos, 1 minuto, 30 minutos , 6 horas o varios días, al ciclista lo juzgamos por lo que hacen en ese período y el ciclismo se hace grande o no durante la competencia, seguimos los días previos, muy pocas veces vemos lo que sucede detrás.

En el ciclismo profesional europeo, a Juanjo Lobato lo despidieron de su equipo profesional por ingerir pastillas para dormir, cosa que iba en contra de las normas internas del equipo. El español alude a que en su esfera privada los problemas lo agobiaban y tenía problemasdificultades para conciliar el sueño. ¿A cuántos de nosotros nos ha pasado eso? Sin entrar en detalle del caso del ciclista español, el punto que queremos reflejar es que el ciclista, no sólo es deportista, es hijo, estudiante, trabajador, padre, tiene problemas y enfrenta situaciones que influyen en mayor o menor medida en su desempeño deportivo.


El ciclista competitivo si no lleva su cuerpo al límite, no está haciendo ciclismo, así de tajante. Para poder llegar a esas fronteras es necesario conseguir un punto de equilibrio en la vida del corredor, el entorno debe conspirar a favor, la estructura alrededor debe empujar en la misma dirección y la interrelación con el resto de las actividades debe ser armónica, sin estridencias. Si un elemento cojea, empiezan a jugar otros factores, vencer ese contracorriente hace la diferencia entre los del montón, los buenos y los campeones.

“No pude dormir por los exámenes”, “no tengo tripas”, “no pude desayunar”, “debo hacer mercado”, “no tengo dinero”. Son frases que están a la orden del día a veces por separado, a veces todas juntas. Unos abandonan – no queda de otra- otros resisten, algunos entrenan a medias y quizás muy pocos en este momento puedan entrenar sin contratiempos. No obstante estos últimos no tienen garantizada la victoria, la propia presión del día de la carrera, el “hambre” de triunfo de los rivales y nuevamente los imponderables que están ahí, al asecho. Los triunfos nadie los regala, son muchos los que buscan el mismo objetivo, pero sólo uno lo consigue.

No obstante, aunque sólo uno levante el trofeo de campeón, todos merecen respeto, todos lucharon por sus equipos, por sus familias y por el ciclismo, el romanticismo mantiene vivo el deporte en Venezuela, no podemos abandonarlo, el segundo aire siempre llega, a veces tarda, pero llega y la sabia carretera siempre pone a cada quien en su sitio.

La Vuelta al Táchira cumplió una gesta al realizarse y los equipos extranjeros brillaron y los nacionales también cumplieron, se viene el Bici Rock y proyecta una participación de dos mil ciclistas. La temporada recién inicia y es difícil hacer predicciones de cómo será su desarrollo, pero me alegra que sean muchos los que quieran seguir pedaleando a pesar de los contratiempos.

El individuo detrás del ciclista lucha por solventar todos sus problemas, gracias a Dios no ha dejado de ser ciclista.

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  • Nota:

    Los conceptos emitidos en este espacio, las ideas, opiniones e informaciones expresadas son de absoluta responsabilidad del columnista.

David Gil

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